Carta del Hno. Mayor

Han transcurrido doce años desde que me despedí como Mayordomo de nuestra entrañable Hermandad. Hoy, transcurrido ese tiempo, mediante esta carta, os quiero participar mi decisión de presentarme a Hermano Mayor en el Cabildo Ordinario General de Elecciones que se celebró el pasado martes 22 de enero de 2013.
Juan Manuel Cruz Vázquez es un hombre cofrade onubense de 46 años de edad, de profesión Abogado, casado y padre de una hija, orgulloso de ser desde mi nacimiento niño, joven y hombre de Iglesia, que me hice hombre al calor y al amor de la Iglesia y de la Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora en su Soledad conocida por la de “EL Silencio”, por ello intentare no defraudar, no regatear esfuerzos para que nuestra Hermandad siga siendo lo que siempre fue, una hermandad unidad y entregada a la fe que llevamos dentro, a ser luz que ilumine nueva generaciones y apoyo donde nuestra parroquia encuentre sostén y confianza a los problemas que nos acechan.
Esta decisión, profundamente meditada, está basada, ante todo, en mi amor a nuestra amantísima Titular y mi cariño a esta Real e Ilustre hermandad, a la que pertenezco como hermano desde el año 1975, cuando mi tío Antonio ( D. Antonio Pons de la Rosa) me concede la oportunidad de procesionar por primera vez en la Semana Santa Onubense acompañando a nuestra Soledad por nuestras calles.
He vivido intensamente desde entonces todo lo sucedido en el seno de nuestra Hermandad, pasando por varios cargos en la Junta de Gobierno. Pero no es solo esa amplia experiencia como miembro de Junta, lo que me lleva a dar este paso. Sobre todo, es el haber estado presente en el día a día de nuestra Hermandad, lo que entiendo me ha servido para poder afrontar con la mayor humildad, ilusión, fe y entrega esta gran responsabilidad de ser vuestro Hermano Mayor.
Soy consciente del cargo al que me presento, lo que me hace recordar los viejos consejos de personas sabias de nuestra hermandad que por desgracia ya no se encuentran con nosotros, como las vivencias cofrades de entrañables amigos y queridos hermanos mayores, los bonitos momentos vividos en los traslados de los enseres desde la calle Rico a la Iglesia por esos jóvenes hermanos de la Soledad, como las tertulias cofrades en la calle Bolivia, las sabias recomendaciones de mis compañeros de Junta de Gobierno, el haber sido participe en la constitución de la cuadrilla de hermanos costaleros y grupos de acólitos; y por último, el recuerdo a mi familia por todos los momentos íntimos que hemos disfrutado en los preparativos de los actos y cultos a nuestra titular. Es en vosotros en quienes radica la grandeza de lograr un patrimonio humano y material que tanto distingue y diferencia a nuestra Hermandad.
Quisiera mostrar mi respeto y reconocimiento por quienes tan dignamente nos han precedido en las tareas de gobierno y que ahora cesan en sus cargos. Tras una expansión maravillosa de nuestra hermandad que ha alcanzado las mejores cotas de popularidad exterior con la culminación del 75 aniversario, se abre una nueva etapa que nos da el testigo para fortalecer un nuevo espíritu de hermandad con el compromiso de entregar lo mejor de nosotros mismos durante estos próximos cuatros años.
Nuestro principal proyecto se estructura en tres bases bien cimentadas como son:
1.El primero reto para nosotros será aunar esfuerzos para recuperar una familia de hermanos y hermanas numerosísima. Que nuestra capacidad de trabajo y nuestra implicación sirva para atraer a otros hermanos a reintegrarse en este hermoso proyecto, que será nuestro mayor patrimonio para devolver a cada uno de los miembros de esta bendita Hermandad el poder disfrutar libremente de su hermandad. Nos gustaría traer físicamente a cada uno de los hermanos y hermanas para que puedan conocer en profundidad su casa de Hermandad y sus enseres, puedan disfrutar de momentos íntimos como los traslados de nuestra titular, su participación en los cultos o charlas coloquios etc.
2.Tenemos la imagen de la Virgen más hermosa, por eso es necesario remodelar cualitativamente la potencialidad de nuestra titular y continuar con las labores de restauración de nuestro paso y aumentar, dentro de nuestras posibilidades económicas, los enseres de nuestra hermandad.
3.Queremos fomentar la vida de hermandad, impulsar la formación religiosa y humana, así como el compromiso de la Hermandad con los más necesitados. No olvidar que somos miembros de la Iglesia Católica con la que tenemos que potenciar la formación espiritual de los hermanos, la participación activa y enriquecedora en los cultos y de intensificar la labor en caridad.
Debemos sumar, a lo realizado bajo los principios de honestidad y lealtad, un nuevo espíritu con clara vocación de servicio a la Iglesia a través de nuestra Hermandad. Aprovechar el momento religioso en el que nos encontramos “año de la fe”, por ello en nuestro proyecto se debe potenciar las dos verdaderas piedras angulares de todo hermano cristiano como son la caridad y la espiritualidad, labores que debemos desarrollar, más en una época tan complicada como la que nos toca vivir y en las que las carencias existenciales ya no son sólo de los marginados, afectan ya a nuestros prójimos más cercanos, por lo que debemos redoblar nuestro compromiso en estas facetas de la vida en la que la espiritualidad debe ser el motor que impulse nuestra condición de hermanos. No ser hermano de Viernes Santo sino participar activamente los 365 días en todos los actos y compromisos de nuestra Hermandad.
Quiero a nuestra Señora en su Soledad con toda mi alma, y en este sentimiento, no os quepa duda, me acompañan todos los miembros de la candidatura de gobierno junto a los cuales me someto a vuestra consideración. Tenemos una gran ilusión, tenemos una disposición dialogante y estamos convencidos de lo que planteamos. Queremos a todos nuestros hermanos y hermanas por igual. Y ello lo vais a percibir durante todo este periodo. Abriremos los caminos para que os sintáis como en casa, y para ello no esperaremos a que vengáis ocasionalmente: os llamaremos. El amor sin limites por esta hermandad es un seguro para conseguir nuestros retos de presente y futuro. Pero debemos estar todos unidos, como unida intentaremos mantener siempre nuestra hermandad. Con la hermandad unida cualquier proyecto que queramos realizar será posible. Es un reto y una responsabilidad. Pero un hermoso reto y una maravillosa responsabilidad.
Quiero fundamentar nuestro camino siguiendo las ilustres palabras de la mística Santa Teresa de Jesús: “quien obra puede equivocarse, pero quien no hace nada ya se ha equivocado”, en clara alusión a la necesidad de ensayar proyectos nuevos y vencer así el temor a los cambios. Y lógicamente la Hermandad de Nuestra Señora en su Soledad puede equivocarse pero no será por no hacer nada. Este afán de progreso y superación ha de ser la constante de nuestra cofradía. Es el sello que imprime el pertenecer a una Hermandad viva, que mira el pasado sólo para recordar, no para quedarse estancada. Agradezco de corazón que nos brindeis esta oportunidad. Esperamos no desmerecer jamás vuestra confianza. 
    Con cariño vuestro Hermano Mayor, 
    Juan Manuel Cruz Velázquez.

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